Le preguntan al Toto, compañero delegado de orientación doctrinaria en Lo inventó Perón:

―Toto, querido. ¿Cómo va eso? Estoy preocupado porque se está jugando con el purismo a full y son cada vez más los compañeros que aplican peronómetro a full. Tengo una preocupación y es María Eugenia Vidal: me da temor que sea presidenta y que, como no es igual al ingeniero, replique el modelo chileno. Necesitamos la unidad sí o sí, aunque sea para ganar la provincia de Buenos Aires. Usted, ¿qué opina sobre la situación de nuestro movimiento y sobre la antipatria reinante?

Y el Toto, que la tiene muy clara, no duda en dar cátedra:

―Primero que nada, gracias por preguntar. En realidad soy de los que creen que todo lo que ha pasado es natural después de una derrota y en medio de esta avanzada mancomunada en toda la región entre la justicia, los partidos de derecha y el periodismo. A mí no me va eso de echarle la culpa al que le da de comer al loro. El loro habla porque tiene la habilidad para hacerlo. El buen peronista es ante todo una persona humilde que comprende perfectamente que lo posible es el camino dentro del cual nuestras convicciones y las de nuestros compañeros confluyen en la gran ruta del desarrollo nacional.

Si hubo tiempo para la sangría, las acusaciones cruzadas, para la especulación personal y sectorial, ese tiempo ya terminó. Comenzó el año de la unidad: este año nos tenemos que juntar porque el próximo tenemos que militar. No somos pocos los que creemos que aquella fractura entre Moyano y Cristina Fernández fue la herida primal que traumó nuestro movimiento. Entre el reproche de los que creen que la entonces presidenta se negó a darle al movimiento obrero organizado un espacio central dentro de su gobierno y el reproche de aquellos que creen que Moyano apostó por la derrota de la señora y una vez consumada se vio sorprendido por la nueva coyuntura frente a la cual de reclamar por ganancias con el trotskismo más antiperonista nos encontramos casi por regalar las horas extras y de ir todos sopre.

El perdón y el sentimiento que alguna vez nos unió son importantes en estas horas. Si el 22 de febrero Moyano comienza su misión de oposición y el kirchnerismo decide acompañar esta marcha, yo personalmente pienso brindar en mi casa con un vino con soda. No tenga dudas que hay noticias que las tenemos que dimensionar y frente a las cuales tenemos que tener la humildad y la capacidad de acompañar porque los peronistas no estamos en estos temas para depurar nada, estamos para conducir a la patria a un modelo más justo y equitativo.

Si usted cree que no puede ir con tal o con cual compañero a un lugar entonces tiene que hacer un esfuerzo mayor al que está haciendo. Si su purismo y su modo de entender la política son como una mesa redonda donde todos pensamos lo mismo entonces usted tiene que seguir esforzándose. Apele al más sentido y profundo sentimiento de humildad: es lo que están haciendo Hugo y Cristina. Es lo que les estábamos pidiendo hace tiempo. Y le digo más: no me preocupa lo que hagan ellos, si nosotros estamos todos juntos.