Cada año, llegada esta fecha, volvemos a ese día en el que el General, luego de pasar 18 años en el exilio por causa de la proscripción y persecución de los odiadores de ayer y de siempre, retornaba a nuestro país mientras llovía y todo un pueblo se llenaba de esperanza otra vez al recibirlo. Porque a pesar de los disturbios, de los grupos que quisieron arruinar la felicidad de ese reencuentro del conductor con los trabajadores, con la llegada se concluía una etapa de oscuridad y tristeza y comenzaba otra nueva en la que Perón, después de haber aprendido de los errores y de haber visto el horror que la oligarquía destructora había hecho en nuestro país por causa del rencor que tenían con el movimiento todo, venía a reorganizar el país y a reforzar lo que se había construido durante sus dos primeros mandatos.

Bajo la consigna “Cámpora al gobierno, Perón al poder”, la campaña que llevase adelante Héctor Cámpora para ganar las elecciones de 1973, fue la que permitió al conductor retornar al país y hacerse del poder en el Estado una vez anulada la proscripción impuesta por la Fusiladora desde el 55’. Una vez que el pueblo comprendió que votar a Cámpora significaría el retorno de Perón al país y al gobierno, se volcó con fuerza arrolladora a votar por ese país que muchos habían visto nacer al calor del hombre al que prohibieron para obligar a los argentinos a olvidar y a resignarse a vivir bajo las reglas de la oligarquía rancia que históricamente sometió a los trabajadores a ser esencialmente esclavos de un sistema que sólo repartía indignidad y desesperanza a la fuerza laboral.

Aquel viernes 17, a las 11:15hs cuando el General bajaba las escaleras del charter que lo había traído desde el exilio, ya se sabía que la realización de la consigna “Perón vuelve” pasaba en ese instante a ser un hecho histórico que marcaría para siempre nuestra identidad nacional. Ese día, la CGT había llamado a un paro general y como respuesta a esto, el gobierno de Lanusse decretó feriado nacional para facilitar la represión y ensuciar las intenciones de los trabajadores de recibir al conductor como ameritaba la ocasión. Pero todo el operativo, con tanquetas y tropas desplegadas en toda la zona del aeropuerto, sumado a la lluvia, no lograron detener a los miles argentinos de todas las edades, en especial jóvenes que nunca habían visto a Perón pero que, a sabiendas de lo que había sucedido en los años de sus dos primeros gobiernos, tenían plena fe en que sería ese hombre quien levantaría a la Argentina de entre los escombros propagados por los cipayos detentadores del poder por la fuerza.

A su vez, millones seguían los sucesos por la radio y la televisión, todos llenos de emociones innumerables y encontradas, pero nadie exento de este acontecimiento que era, sin duda, un punto de inflexión en el que todos estaban participando. Lanusse ya había declarado que no permitiría que el pueblo volviese a manifestarse masivamente, declarando que “a mí no me van a hacer un 17 de octubre”, reconociendo de esa manera la contundencia y relevancia de este hecho para todos los argentinos que fueron hostigados para no hacer de la llegada una fiesta popular.

Pero a pesar de todo esto, de las horas en las que el General fue fuertemente custodiado y retenido en el hotel de Ezeiza, de las presiones policiales y de los rumores que se echaban a correr para ensuciar este acontecimiento, Perón volvió y asumió su tercer mandato como presidente de la Nación gracias, nuevamente, a la voluntad popular que una vez lo sacara de la cárcel un 17 de octubre y que allí, aquel 17 de noviembre que ocurriera 28 años después, lo trajera de vuelta al pago haciendo de este día una fecha clave de nuestro movimiento ya que recuerda que nuestras convicciones no se negocian, no se venden, no se pierden. Que la militancia es la clave para transformar la realidad porque en nuestra fuerza reside el poder para construir una Patria libre, justa y soberana y que hoy, en medio de una nueva etapa de oscuridad, hostigamiento y persecución a nuestro movimiento y a todos los trabajadores, lo que nos toca militar es la unidad para volver a tener futuro.

El día del militante es para contagiarnos de amor y voluntad por la causa nacional, para encontrarnos y cuidarnos entre todos, porque como decía Juan Perón, “El movimiento peronista no es una reunión de personas de categoría alguna; es la reunión de hombres y mujeres del pueblo, que saben sentir, pensar y trabajar para la Nación, dispuestos a todos los sacrificios”. Perón vive y vuelve en nuestra lucha colectiva y organizada.

MARCO ANTONIO LEIVA
REFERENTE IDENTIDAD PERONISTA
MAR DEL PLATA