Amado Boudou ha sido liberado y ya está en casa con su familia, luego de un paso por los canales de televisión en los que expuso su punto de vista respecto a su detención, por supuesto, pero fundamentalmente sobre la actualidad de la política económica de nuestro país, de la que Boudou entiende mucho. Como exdirector de ANSES, exministro de Economía y exvicepresidente de la Nación, Amado Boudou ha acumulado una enorme experiencia en la gestión pública y, desde dicha experiencia, analiza como pocos la coyuntura, sacando conclusiones precisas.

Pero el Boudou que salió de la cárcel y atendió a los periodistas en la vereda antes de dirigirse a los estudios de C5N, donde habló largo y tendido, es mucho más que un Boudou analista o comentarista de la realidad. Lo que veíamos allí era un hombre con la firme convicción de empezar ya el trabajo de construcción de un nuevo ciclo de gobierno nacional-popular con el peronismo otra vez al frente de la conducción del destino de la Patria. Veíamos a un Boudou dispuesto a bajar otra vez a la trinchera y a la lucha, pese a que acababa de ser liberado.

Al salir de prisión, en vez de empezar un largo rosario de quejas y de acusaciones, Amado Boudou eligió hablar de lo colectivo, darle una dimensión colectiva a lo que le pasó a él como individuo. He ahí la primera lealtad de Boudou, la lealtad al pueblo-nación argentino y al movimiento peronista: cuando pone su individualidad por debajo de todo —primero la patria, después el movimiento y por último los hombres, reza una de las 20 verdades del peronismo—, Boudou está afirmando una lealtad que ni los días de cárcel pudieron quebrar. Se está colocando en el lugar de la responsabilidad del dirigente, que no admite veleidades ni reparos a la propia situación. Boudou se está poniendo al servicio de los demás, de la colectividad y del movimiento político al que pertenece.

La segunda lealtad de Amado Boudou es hacia el proyecto político del que el propio Boudou es desde hace ya bastante tiempo un artífice. Se supone que al salir de prisión el individuo pida unos días o semanas para estar con su familia (Boudou tiene hijos mellizos muy pequeños), recomponerse y luego sí, volver al ruedo. Sería esperable que cualquiera de nosotros en ese lugar actuáramos de esa manera y no habría nada que reprochar: incluso el más apasionado de los militantes debería priorizar lo familiar en una situación de haber estado separado de su familia. Pero Boudou, antes de ir a encontrarse con su mujer e hijos, juntó fuerzas para expresar los conceptos necesarios para la construcción de un proyecto político de los pueblos, para reclamar la libertad de los demás presos político y para hacer un análisis preciso de la coyuntura frente a las cámaras y los micrófonos. Y ese es el nivel más alto que puede tener la militancia.

La tercera lealtad de Boudou es hacia la conductora actual del movimiento peronista. Boudou ha servido brillantemente como funcionario en ambos gobiernos de Cristina Fernández y se pone a disposición, ahora como entonces, para servir una vez más desde el lugar en el que resulte más útil al movimiento y a la conductora. Amado Boudou no habla de candidaturas, no dice “quiero ser”, sino “voy a aportar” y eso tiene que ver con la abnegación del militante que se está acercando continuamente a la perfección en lo que hace. Cuando el militante comprende que es un soldado en la lucha política, comprende asimismo que no se trata de su individualidad y acepta luchar en la trinchera que le toque. Eso ha comprendido Amado Boudou.

Boudou es eso, un ejemplo de militancia, pero además lo es de preparación, dignidad y doctrina. Como director de ANSES, no tuvo miedo de enfrentar a las corporaciones más poderosas —entre ellas el mismísimo Grupo Clarín— al estatizar los fondos jubilatorios que estaban en poder de las AFJP y devolvérselos al pueblo argentino. Claro que eso requiere coraje y hasta la negación de la propia individualidad, porque hacerle la guerra al poder nunca es gratis y Amado Boudou sigue pagando por su atrevimiento, como es sabido.

Rescatar el ejemplo de Boudou y ponerlo como proyección de lo que debemos ser en materia de lealtad, para entender qué realmente es la lealtad, cuáles son sus alcances y sus límites. La lealtad, la preparación y la doctrina que por lo general no escasean entre los peronistas serán fundamentales para que podamos construir un nuevo gobierno popular que saque al país de la catástrofe en la que se encuentra inmerso. Va a ser muy necesario tener lo que Amado Boudou ha demostrado tener, porque hay mucho trabajo por hacer de cara al 2019 y en lo sucesivo. Nos van a dejar un país hundido una vez más y una vez más le tocará al peronismo rescatarlo de sus cenizas.

Marco Antonio Leiva
Identidad Peronista
Mar del Plata