Para la construcción de un frente que le gane a Cambiemos en las elecciones de este año es fundamental considerar todos los puntos en los que nuestro movimiento tiene que hacer fuerza para poder conformar un entramado superador, que tenga en cuenta las necesidades de todos los sectores de la población y la representación de estos entre los dirigentes y espacios del abanico político actual.

Por empezar, la participación del movimiento obrero con Hugo Moyano al frente es crucial, ya que luego de los roces y distanciamientos que hubo en los últimos años del gobierno de Cristina, con el impuesto a las ganancias como principal foco de enfrentamiento, Moyano vuelve a alinearse con el peronismo porque entiende la importancia de un nuevo ciclo de gobierno popular, reconociendo a su vez los logros de los 8 años en que Cristina estuvo en la presidencia de la Nación. La relevancia de este acercamiento tiene que ver con la potencia que aporta el movimiento obrero a la hora de construir el entramado político en nuestro país, contando con la movilización de gran parte de la masa trabajadora que es base del desarrollo económico y del equilibrio del mercado de consumo interno.

Otro factor aglutinante en este esquema es la labor del exgobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá, quien a su vez tiene su base propia con el Frente Renovador y cuenta con la experiencia de aquella gobernación que llevó adelante durante la presidencia de Néstor Kirchner. Además, a pesar de haberse alejado de Cristina para aliarse con Sergio Massa, nunca fue detractor de ella y ese es un punto de gran valor para avanzar, ya que en tiempos de extrema sensibilidad con respecto a lo que unos y otros hicieron o dejaron de hacer durante los 12 años de gobierno popular, contar con Solá como hombre de códigos que además aporta un gran nivel de conocimiento de su imagen en la provincia gracias a la valoración positiva de su gestión como gobernador. Y como si fuera poco, funciona como enlace necesario con su espacio y con Sergio Massa con quien ya se están cerrando acuerdos con la consolidación de la unidad como horizonte cercano.

Por otra parte, el peso específico de la Iglesia Católica con el Papa Francisco al frente de su gobierno a nivel mundial es vital, ya que desde el Vaticano ha dado señales muy claras sobre su agrado con el proyecto nacional-popular y con la figura de Cristina en particular. A ella la ha recibido siempre con la mejor predisposición, hecho que no se ha manifestado con Mauricio Macri a quien siempre ha recibido con frialdad y distancia evidentes, sumado a la cantidad de veces que el Papa se ha pronunciado públicamente en favor de aquella. Y siendo que Argentina es un país con una comunidad católica inmensa, este gesto de apoyo es contundente y ayuda a orientar a gran parte de la población que no está politizada, pero que tiene en claro que en nuestro país se necesita atender necesidades que durante estos 3 años de oligarquía sólo han incrementado su profundidad y cantidad.

Un aporte importante y que no siempre es tenido en cuenta a la hora de analizar los factores determinantes a la hora de confluir es qué eligen los científicos y los intelectuales, quienes en su enorme mayoría apoyaron y apoyan al proyecto nacional-popular, más allá de las críticas que por momentos han hecho, y además se encolumnan detrás de la figura de Cristina, dado que durante su gestión muchos de ellos pudieron volver al país y desarrollarse profesional y académicamente. En ese sentido, los científicos en particular son los que ven con mayor claridad la diferencia entre el modelo anterior y el actual, ya que en este último el sector ha sido claramente destruido y por ello desean con mucha fuerza el retorno de las políticas que les permitieron avanzar. Además, aportan una voz autorizada y reconocida como autoridad intelectual por el pueblo.

Hacia los sectores politizados, la izquierda nacional y los espacios progresistas, si bien representan a una parte pequeña del electorado, hoy están comprendiendo que la mejor opción para el país es el proyecto nacional-popular, aportando un equilibrio ante el discurso de la “izquierda” trotskista, que es muy detractora de Cristina y del peronismo todo desde sus orígenes.

Entre quienes definen el desarrollo económico de la Argentina, los industriales, que fueron sumamente críticos durante el segundo gobierno de Cristina, ven ahora cómo Macri literalmente despedaza la industria nacional en favor del capital financiero especulativo y la oligarquía terrateniente. Vale decir que esto es más una cuestión de supervivencia que de convicción política, pero más allá de las motivaciones, lo cierto es que los industriales están preparados y dispuestos a meterse de lleno en la campaña en apoyo a Cristina. Lo que aportan a ello es su enorme influencia sobre el sector productivo del país y la posibilidad de un acuerdo general con el movimiento obrero en defensa de los intereses nacionales.

Y como cierre de estos factores aglutinantes del tejido superador para ganar las elecciones, tenemos también el apoyo de gobernadores e intendentes que, desbordados en sus respectivos distritos por la angustiosa y terrible situación social que resulta de las desastrosas políticas económicas del gobierno nacional de Macri, empiezan a acordar para la unidad del peronismo con Cristina. En ello se incluyen figuras que no suelen alinearse como los Rodríguez Saá, en San Luis, pasando por intendentes de municipios importantes del Gran Buenos Aires que en el pasado se habían mantenido a distancia, como Gabriel Katopodis, en San Martín, entre tantos otros que están comprendiendo que los intereses colectivos están por encima de los intereses individuales y que hoy el aporte de cada uno de los caudillos locales es un aporte enorme en cantidad de votos y en control del proceso electoral en cada uno de sus distritos, lo que va a asegurar que las próximas elecciones sean custodiadas por los propios para garantizar que el proceso sea el correcto por el bien de toda la comunidad.

Con todos estos elementos ordenándose ya en estos primeros días del año que definirá los destinos de la Patria, lo cierto es que podemos hablar de una fortaleza en crecimiento que podrá seguir alimentándose con lo que cada militante pueda sumar mientras la dirigencia se alinea, ya que entre tanta desidia lo que podemos sacar de bueno es que aprendimos a convivir en las diferencias ya que lo que nos une es el deseo y la firme convicción de que podemos estar bien, de que podemos crecer y vivir con dignidad y alegría y que eso depende de lo que cada argentino aporte al proyecto nacional-popular, ya que ahí es donde todos y todas tenemos lugar para crecer.

El peronismo en sus patas fundamentales, el movimiento obrero organizado, los sectores populares de la Iglesia Católica, el sector productivo industrial y de pequeños y medianos productores rurales, los jefes políticos territoriales. Todos unidos para brindarle al pueblo un solo proyecto, una sola propuesta y una sola lista en la que se va a realizar la unidad del pueblo argentino para enfrentar las consecuencias del desastre económico y social que dejará el gobierno saliente. Unidad de todos por el bien del pueblo, del argentino que hoy está en un laberinto y quiere salir porque, como decía el General Perón, “nadie se realiza en una comunidad que no se realiza”. La unidad del peronismo y el pueblo es esa realización.

Marco Antonio Leiva
Identidad Peronista
Mar del Plata